domingo, 8 de noviembre de 2009

A dónde me lleve el futuro..

Está despegando mi avión, se va el vuelo al futuro, no me alcanzé a subir.
Me quedé. Amarrada de la cintura con cordones invisibles, amarrada al presente.
Al lado del Sol estaba la pelota que mi hermano lanzó al cielo, comprendo bien que no la podré sacar nunca jamás.
Porque el Sol, es inalcanzable. Y no puedo hacer nada.
Aparecio el tipo del sombrero, andaba con la señora que tiene cara de ella misma, de nadie más. Pasaron a mi lado, pero no se detuvieron a saludar.
Yo no los conocía, pero los conozco, aunque no los voy a conocer.
Gabriela Mistral poeta admirada no ha de saber nunca lo que se siente fumar té en pipa para inspirarse y así escribir.
Hay hamburguesas con animales muertos, con vacas desconocidas que no alcanzaron a morir de viejas. Me voy a comer una de esas si logro zafarme del cordelito. Al parecer, las ampolletas solo fueron un invento caprichoso, una idea loca para darnos luz cuando naturalmente debía estarnos iluminando el brillo de la Luna. Me pregunto acaso si la veré en la noche. Si estar atada así me permitira hacer que el tiempo avance.
Los besos, los besos de los enamorados llegaron sin que los estuviera esperando, y la escena me ha destrozado, bocas, lenguas en un vaivén de saliva y más lengua y una que otra mordida - Fuego en mi nevera -. Galletas olvidadas entre medio de los cojines. Collage de minutos, el reloj sigue avanzando, entonces, quiza me vuelva vieja. Puedo hablar, puedo moverme, aun siento, silvo, río. Todo esta en mi cuerpo como recordaba que debía estar, todo funciona correctamente, lo que no puedo es avanzar, o retroceder. Viene un desfile de gente que no me conoce. Cinco sonrieron, el resto no se fijó en mi pelo naranja. Me arde la indiferencia y la cuerda me empieza a picar. Un conejo a lo lejos escapa del cazador. El cazador arranca del conejo. Ninguno se quiere. Yo no quiero a ninguno de los dos. Quiero ir al baño, pero no puedo moverme de aqui. Al avión ya no lo veo, se perdio entre las nubes y yo todavía guardo el boleto en el bolsillo de mi pantalón. Necesito ir a la biblioteca, buscar un diccionario que defina la palabra futuro. Pensando llego a la idea que el minuto que siga es parte de un futuro minúsculo. Ahora viene el revoltijo de ideas de como yo pueda ahorrar el tiempo, si no se detiene y lo voto sin hacer nada productivo. La pelota sigue arriba, como todas las personas que mueren, corcheteados a las nubes, colgados de los pies fantasmas en alguna parte del espacio. Yo sigo aquí. No quiero envejecer todavia. Quiero aprender a manejar un auto pequeño, comprarme un hamster y quizá enamorarme y ser mamá. Corrí dos metros y la cuerda casi me parte en dos. Cordel insensible, imposibilita mis ganas de fluir. Desde donde estoy no puedo hacer mucho. Sentada cuento piedras. Selecciono las mejores. Todas son las mejores. Las tiro al Sol, no llegan, les caen a las personas de la vereda de enfrente. Vino un gordo a reclamar que una piedra le cayó al ojo. Me reta, lo escucho. Después de un rato de oirlo maldecirme y de jurarme casi su enemistad eterna, por si acaso le pido ayuda. Que corte el cordel con un poco de su furia. No entiende, no sabe de lo que estoy hablando.
Quedo sola. Miro el cordel, miro el presente que es un pedazo de cemento más gris que cualquier otra cosa gris. Saco los cigarros del bolso, el encendedor de la zapatilla y me pongo a fumar. Un ciclista inclina el trasero haciendo que sonria nosé porque. Necesito saber que hora es. Grito un rato pidiendo auxilio. Llega una señora bajita y me dice que son las seis. ¿Las seis para qué? . Quedo igual, sin entender que seis son. Si de la mañana, si de la tarde, si seis para las tres de la tarde o quiza las nueve. Pero el Sol sigue ahí con la pelota al lado. Yo, no quiero estar atada. Solo veo la espalda de la señora. Nose que hora es. Nose a que hora despegaba el avión, quiza por lo mismo me perdí el viaje. La mayoria se alcanzo a trepar. No pude, se me olvido la hora. Siempre olvido las cosas. Se me olvidaron las oraciones que te enseñan en el colegio, Dios no me va a escuchar entonces. Viene un perro a languetiarme, le regalo un cigarro. Lo huele, se aleja. Es como una enfermedad mortal esto, la gente se compadece de uno y no sirve de nada, igual estas enfermo y moriras, igual estoy amarrada aun y nose como salirme.
Nosé que hacer. Tengo mucho que hacer. Saco del bolso el jarabe para la tos de mi hermana, me lo tomo todo. No importa, ahora no voy a tener tos. El presente me engaña, se rie de mi. Yo no me rio de nada. Estoy sentada apoyando mi espalda al presente de cemento gris. El Sol me quema la cara. Estoy perdiendo la paciencia. Muerdo el cordel y casi pierdo un diente. Me convenzo que con tijeras tampoco me liberare. Me quedo mirando un punto fijo, las letras de un cartel que dice <> . Recuerdo todos los vasos de vino que no me tomé y me pongo triste. Me molesta el cordel en la cintura, esto de estar bajo el Sol rostizandome sin bronceador. Cierro los ojos, no porque tenga sueño, solo para ver si mis párpados tambien se queman. Color rojo a ojos cerrados. Todo rojo, mis imagenes mentales son rojas, perros rojos vomitan chicle. Abro los ojos y la vista se vuelve varonil, viene LOCO a cantarme una cancion. Viene a preguntarme si quiere que el me conozca. Enmudeci un rato, mirando la pelota del cielo. LOCO me pregunta si se puede amarrar un rato, porque su cordel se le hizo tira no sabia como. Bueno le dije y nos amarramos juntos. Ahora somos dos pero sigo siendo una. LOCO me dice que se le cayó la magia al suelo, miro y no veo más que las piedras. Me apunta su suelo, una psicodelia desteñida me deja muda otra vez. Le tomo la mano y le pido que no se desamarre jamás. Entonces me dice que llegara un nuevo avión. Un avión para la LOCA, que no la conocía hasta que me la presento. LOCA soy yo. El es LOCO y es mi compañero en este nuevo viaje. Nos vamos a subir en la avioneta de los que supimos vivir el presente, esperando en futuro 'mejor'. La esperamos contentos, conversando de canciones y nunca hablando de nosotros. Hablando del mundo y de los misterios de la diferencia humana. De la diversidad de hojas de los árboles, de la poesía como arma. LOCO transforma las realidades en algo subjetivo. Yo tambien, por eso nos llevamos bien. Somos la misma raza de almas libres. Amarrados inconclusamente en un giro del utópico destino. Desciende de una nube violeta un avión con sabor a helado de chocolate. Es el nuestro, lo tomaremos. El piloto trae consigo una cierra imaginaria, elimina al cordel. Estamos libres, recojo el bolso, sin soltarle la mano a LOCO. Vamos con el piloto a comprar el hamster. Nos subimos cantando la cancion inventada del momento. Nos sentamos en el asiento, LOCA encima de LOCO. despegamos. Vamos los dos, los tres. Al futuro de dos soñadores LOCOS.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Fiera Calderón - Video para Lenguaje.




La leyenda es bien explícita en cuanto a la fiera se refiere.
La fiera era una bomba, la más mala de todos los tiempos, era capáz de matar, era capáz de mentirte hasta el fin y hacerte creer lo que ella decía.
La fiera más que fiera era una bestia, una alcoholica borracha y drogadicta. Una matona, capáz de pegarle a sor Teresa de Calcuta si ella quería.
No tenía amigas, no tenía amigos, no conocia la amistad y mucho menos creía en ella.
Todos le temían, no por su maldad sino que por su consecuencia. Ella no daba explicaciones, solo actuaba. No tenía miedo a nadie.
Nadie podía con ella, ni sus padres, ni los curas, ni su unico amor.
Ella no amaba a nadie, no quería ni a su loco.
Estaba embarazada cuando tomo esa desicion, cuando la soledad la transformó.
Su hermana la siguó, luego de la fiera tambien se mató. Pero la fiera no sufrió, se rió hasta el final.
Hasta el final se sintio su alma sucia en todas las habitaciones de la casa.
Pura risa, pura maconha en su corazón. Sin pedirle perdón a nadie acabo la escena con un monologo y revolver en mano.
Y lo hizo, no le tembló la mano. La fiera lo hizo.
Se voló los sesos, como escribio en la unica carta que hizo en la vida.
' Me vuelo los sesos en nombre de todos los que nunca me conocieron '

...

Puede ser que me guste ese desconocido que conocí esa noche en el bar.
Siempre lo he mirado, es cierto. Otro hombre nuevo en la historia de mi vida.
Es diferente, quiero hacer las cosas bien y no acobardarme nunca.
Quiero tenerlo conmigo. Pido su amistad, su cariño, sus ojos unidos a los míos, su mirada revuelta para hacerme sonreir sin aprietos.
¿ Caerá el amor sobre nosotros ?
Ese amor sincero, no plástico y salvaje como estoy acostumbrada.
Ese amor precioso que desconozco.
Quiero verte otra vez, y luego otra y otra y así en adelante.
Porfavor, que vea en mí lo que no ha visto en nadie más.
Y que los prejucios no lo alcanzen en ninguna oportunidad, así como yo los dejé de lado.
Quiero verlo felíz, y verme felíz junto a él.
¿ Es mucho pedir ?
¿ Me merezco tu atención ?
Oye, mira.. te regalo un color, pinta para mí destellos de luz.
No me conviertas jamás en muñeca, en flaca superficial, no me hagas creer que estoy rota.
Te pido esto como favor, ayudame, devuelveme lo que tuve y perdí por las noches.
¿ Es mucho pedir ?
Y si te digo que es posible, que nadie te haga sentir lo que yo, ¿me dejarías pasar directo a tu vida?.

Con mucha esperanza, a él solamente.
Sin peligros ni excesos de realidades
aca me encuentro, sin compañias 'ideales' enbichandome las ideas diariamente para dejar que mi luz salga, que mi esencia vuelva a su brillo silencioso y ruidoso a la vez..
complementando mis microcosmos y minusculos mundos desterrados de galaxias modernas.
Reencontrandome en rutas inventadas y sueños comunes. comunes? quizá anormales (...)

Estoy tranquila.

sigo esperando las charlas inconclusas de los desbordadores de locura.

No prendió su cigarro ella.

No prendió su cigarro ella.
Ella pensaba en el.

Tenía más motivos para sonreir.

Tenía más motivos para sonreir.
Ragalaba esa sonrisa al mundo.

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