jueves, 10 de septiembre de 2009

cuando descubres que ya no es nada tuyo, eso que creias que era.

Cuando toqué a la puerta, abrio una señora desconocida nada parecida a mi abuela, ni a mi nana, creo que la veía por primera vez.
Mis tacones enlodados por la caminata semi extensa por los potreros, mancharon la alfombra blanca y casi eterna que decoraba la habitación.
Cuando subí las escaleras, no podía reconocer los retratos de la pared.
Me fui a mi cuarto, cerre la puerta, implorando privacidad, me tendí en la cama de manta azul, que parecía más azul que de costumbre y en la pared de en frente un collage de fotos con caras nuevas.
Me dí la libertad de fumar sin tacones.
De bajar a la cocina en busca de un vaso de agua - mirar el des/orden - girar la llave y esperar que se llenara con esa sustancia cristalina.
La sed no se calmó por lo tanto pensé en una cerveza, en el refri no había, que extraño pense en voz alta, y el perro negro me ladró con furia.
Traté nuevamente de reconocer ese perro. Negué con la cabeza y me mentí diciendo que no tenía ganas de beber. Caminé por el pasillo un poco chueca por lo disparejo que estaba el piso y la madera nunca había crujido tanto.
Silvé mientras hacía pipí en el baño. Silvé tambien cuando me contemplaba en ese espejo que no era similar al que no había en el baño.
Tosí con el insienso de la pieza de la televisión apagada.
Me deleite mirando el ejercito de figuritas de cerámica que había sobre el ropero, que nosé porque pero no tenía mi ropa.
En el jardín dos gatos peliaban como si fuera agosto. Las plantas estaban olvidadas, como calcetín debajo de la cama.
Conté las ventanas y sumaban aproximandamente once.
Salté de susto cuando el cartero llegó a mis espaldas a entregar un paquete que no esperaba recibir. Que color más gracioso tiene esta casa dije, como por novena vez en mi mente, verde, como rana.
Me tendí en el pasto seco a mirar el cielo que sí estaba como solía estar, o al menos como yo lo recordaba. Majestuoso, inmeso, infinito y azul, como los ojos de la señora que me abrió la puerta.
Cuando volví a entrar, tropecé con los juguetes de algún niño, de un niño que jamás creo haber visto.
Fuí en busca de un papel para anotarlo todo, para escribir más o menos algo como esto, o talvez no. Pero no encontré papel, solo cartas, solo libros, cuentos que nunca nadie me leyó.
¿Qué estaba mal, entonces?
Al rato despues de analizarlo bien, la respuesta salío del florero.
No era mi casa, nada de eso me pertenecía, me regalaba una historia inventada, un suspiro que no existio.
y yo siemplemente me fuí.

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Sin peligros ni excesos de realidades
aca me encuentro, sin compañias 'ideales' enbichandome las ideas diariamente para dejar que mi luz salga, que mi esencia vuelva a su brillo silencioso y ruidoso a la vez..
complementando mis microcosmos y minusculos mundos desterrados de galaxias modernas.
Reencontrandome en rutas inventadas y sueños comunes. comunes? quizá anormales (...)

Estoy tranquila.

sigo esperando las charlas inconclusas de los desbordadores de locura.

No prendió su cigarro ella.

No prendió su cigarro ella.
Ella pensaba en el.

Tenía más motivos para sonreir.

Tenía más motivos para sonreir.
Ragalaba esa sonrisa al mundo.

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