Y se encontraba donde siempre estuvo, donde acostumbraba a pasar sus horas, o donde simplemente siempre la podías ver, tendida boca arriba sobre el césped verde y recien cortado, con sus jeans rajados por tanto revuelco y subir a los árboles para mirar pájaros, con su polera negra favorita del día, con su guitarra al lado, el pelo despeinado y un pañuelo creciendo de la sien. Allá estaba sin pedir permiso. Sin importar que la miraras, sin querer mirarte.
Tendida ella, mirando las nubes, ese cielo maravilloso al que le solía cantar con su mejor voz.
Con su única voz. Cancion inventada en su alabanza individual. Hartada de los tumultos, prefiriendo arrancar al césped. Esquivando perros, jardineros, era su lugar, el predilecto. Estaba tendida mirando al cielo cuando ocurrió. La invasión, la intromision - la realidad - snob dispuesto a sociabilizar con la freak. No podía disimular sus malas palabras, no fingió desde el principio nada, simplemente no le habló. Nada importaba, no necesito presentarse. Era un flaco, un loco, un snob más rubio de lo que está permitido ser rubio. Ella no quería hablar con el, ella ni le dijo eso y el puso cara de tristeza, más bien, su cara no expreso nada y yo dije tristeza y es porque ella sintió pena por el. Snob inexpresivo intentando establecer una conversación en un perfecto, en un maravilloso día de cielo gris. Eso penso ella, con su polera negra favorita del día.
El sin embargo no desistio, se quedó ahí, la acompaño hasta la última hora, cuando caía la noche, sin decir palabra alguna. ¿De dónde salí yo, para merecerme a el hoy? se repitio en su mente un par de minutos, para distraerse un poco, para intentar olvidar que el estaba ahí. ¿Te gusta mirar el cielo, verdad? Y era más tonto de lo que es permitido serlo. Ocurrió, se puso en pie, cogío su guitarra y se marchó. Se alejó sin decir palabra alguna, de sus ojos rojos brotó un líquido inexplicable. Estaba triste, molesta. ¿Cómo fue capaz de perturbar su silencio? Desde aquel día, desde aquella noche, se dirigía al lugar con su guitarra y un letrero que decía : "Porfavor, no me quites lo único que tengo, no me quites el placer de mirar al cielo en silencio y regalarle una canción"
Que la incoherencia traspase los límites de mi absurda realidad. Aqui simplemente pudes leerme la mente, vomitos filosóficos armonizados con el pensar imaginario de una pequeña alma libre.
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Sin peligros ni excesos de realidades
aca me encuentro, sin compañias 'ideales' enbichandome las ideas diariamente para dejar que mi luz salga, que mi esencia vuelva a su brillo silencioso y ruidoso a la vez..
complementando mis microcosmos y minusculos mundos desterrados de galaxias modernas.
Reencontrandome en rutas inventadas y sueños comunes. comunes? quizá anormales (...)
Estoy tranquila.
sigo esperando las charlas inconclusas de los desbordadores de locura.
aca me encuentro, sin compañias 'ideales' enbichandome las ideas diariamente para dejar que mi luz salga, que mi esencia vuelva a su brillo silencioso y ruidoso a la vez..
complementando mis microcosmos y minusculos mundos desterrados de galaxias modernas.
Reencontrandome en rutas inventadas y sueños comunes. comunes? quizá anormales (...)
Estoy tranquila.
sigo esperando las charlas inconclusas de los desbordadores de locura.
No prendió su cigarro ella.
Ella pensaba en el.
Tenía más motivos para sonreir.
Ragalaba esa sonrisa al mundo.

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